Yo nací el 13 de abril de 1972, en Payac, un lugar encantador de la provincia de San Miguel, departamento de Cajamarca, en Perú.
A los 20 días de haber nacido falleció mi padre, el Sr. Emilio Malca Vásquez, dejando a siete hijos: Luz, Edita, Rigoberto, Rosa, Wilder, Fany y Walter. Cuando papá murió mi hermana mayor tenía 11 años. Mi madre, la Sra. Julia Rodas, una mujer valiente y decidida, con mucho esfuerzo y sacrificio, nos ha criado a todos, sin asumir otro compromiso. Esta experiencia ha marcado mi vida y ha influenciado mucho en mi personalidad.
De niño me crié en un hogar evangélico, pues mi madre hasta la actualidad pertenece a la Iglesia de los Nazarenos. En este grupo evangélico me presentaron la imagen de un Dios, juez, castigador, justiciero e inclemente; donde no había espacio para la misericordia. La imagen de este Dios me ha causado mucho daño sicológico y espiritual.
Al entrar en la adolescencia, con mi familia, nos trasladamos a Pacanguilla, un pueblito, de la Provincia de Chepén – La libertad. Aquí me conocí con unos amigos ateos, materialistas, que no creían en Dios. A partir de entonces yo también empecé a dudar de mi fe. De este modo entré en una etapa de ateismo. En esta situación sentía mucha angustia y ansiedad, pues la vida sin Dios no tenía sentido. Cuando experimentaba estos sentimientos tenía ganas de terminar con mi vida. Motivado por la angustia y la ansiedad, un día fui a misa y ahí sentí una paz muy grande que empezó a transformar mi vida. De este modo llegué a la Iglesia católica.
En estas circunstancias, me conocí con el P. Fernando Rojas Morey, Párroco de la Parroquia San Sebastián, de Chepén, con quien nos hicimos amigos y él me orientó en mi vocación sacerdotal. Después de tener claro sobre mi orientación vocacional este sacerdote me presentó a los Misioneros Redentoristas, quienes me acogieron con mucho cariño.
En el año 2003 inicié los estudios de filosofía en el Seminario Mayor San Carlos y San Marcelo de la ciudad de Trujillo. La etapa del Noviciado lo hice en Piedecuesta (Santander sur – Colombia). Mis estudios de teología los inicié en el Instituto Superior de estudios teológicos (ISET) Juan XXIII de Lima y los concluí en Trujillo (en el Seminario San Carlos y San Marcelo).
Me ordené sacerdote en el año 2002. Desde aquella oportunidad desempeño la función de Promotor Vocacional de la Viceprovincia Redentorista de Perú Norte. Desde esta función he logrado conformar la Obra Vocacional Redentorista (OVR), organización laical que promueve las vocaciones sacerdotales y religiosas.
Con el deseo de ayudar a la gente en su crecimiento personal he fundado la Asociación Levántate y Camina (ASLEYCA), la cual tiene como objetivo principal fomentar una cultura de paz, con el ánimo de construir una sociedad sana, donde reine el amor y la fraternidad.
También soy escritor, pues he publicado varios libros de crecimiento humano y espiritualidad.
A pesar de que mi historia está surcada por el dolor, estoy contento con la historia que Dios me ha dado. Precisamente, los abismos de sufrimiento y las colinas de alegría dan belleza y colorido al paisaje de mi existencia. Siento que el sufrimiento ha dado hondura a mi vida.
En mi vida he tenido frustraciones y he cosechado muchos triunfos, pero lo más hermoso que me ha podido ocurrir es haber conocido a Cristo y tener la vocación sacerdotal redentorista.